Juan Leandro Romero: el artesano del vino que une tradición y vanguardia en la Ribera del Guadiana
Un legado vitivinícola que nace en los suelos arcillosos de El Raposo
En la pedanía de El Raposo, en Almendralejo, los suelos arcillosos han acompañado la historia de la familia Romero desde 1954. Allí nació Bodegas Romero, hoy integrante de la Ruta del Vino y Cava Ribera del Guadiana, y allí continúa el trabajo de su actual bodeguero, Juan Leandro Romero, heredero de una tradición que comenzó su abuelo elaborando vino para su bar, donde también se representaban obras de teatro y se proyectaban películas.
Los vestigios de aquel pasado siguen presentes: los antiguos camerinos son hoy salas de crianza de espumosos y los conos de hormigón continúan almacenando vinos como hace más de seis décadas.
Una bodega familiar que combina raíces y experimentación
Bodegas Romero elabora cada año unos 100.000 litros procedentes de trece hectáreas de viñedo ecológico, donde conviven variedades como Macabeo, Eva Beba, Alarije, Antão Vaz, Arinto, Tempranillo, Garnacha o Marselan. La vendimia nocturna y la ausencia total de pesticidas e insecticidas químicos forman parte de una filosofía basada en el respeto al entorno.
Los vinos de Romero viajan hoy a Canadá, Estados Unidos, Taiwán o Japón, sin perder el vínculo con los clientes que ya disfrutaban de los vinos de su abuelo.
Pionero en vinos ecológicos, espumosos y vinos sin sulfitos
La trayectoria de Juan Leandro Romero está marcada por la innovación:
- 2002: inicia la elaboración de vinos ecológicos.
- 2007: crea el primer espumoso de calidad fuera de la DO Cava en Extremadura.
- Se convierte en el primer productor de vino comercial sin sulfitos añadidos en la región.
Su apuesta por los vinos naturales surgió de manera inesperada, como un regreso a la forma de elaborar de su abuelo en los años cincuenta y sesenta.
“Prelvm”: el orange wine que nace de la tinaja
Entre sus elaboraciones destaca “Prelvm”, un orange wine fermentado con pieles en tinajas de barro de menos de 1.000 litros. Este proceso favorece una microoxigenación suave y una clarificación natural sin aditivos.
Los vinos permanecen seis a ocho meses en tinaja y se embotellan sin filtrar, manteniendo la esencia artesanal que caracteriza a la bodega. En total, Romero elabora más de 28 vinos diferentes, pequeñas partidas que reflejan la personalidad de cada variedad y cada añada.
Viñedos vivos: biodiversidad y sostenibilidad
Bodegas Romero es la única bodega extremeña que participa en el proyecto “Secanos Vivos”, impulsado por SEO BirdLife. En sus viñedos se han instalado cajas-nido para murciélagos, aliados naturales contra la polilla del racimo, una de las plagas más dañinas para la vid.
Este enfoque refuerza un modelo de agricultura sostenible que integra fauna auxiliar y evita el uso de productos químicos.
Recuperación de la variedad autóctona Tortojona
La innovación también se expresa en la recuperación de variedades tradicionales. Romero participa en un proyecto para rescatar la Tortojona, una uva autóctona de Cáceres.
Actualmente, Bodegas Romero cuenta con la única plantación cien por cien de esta variedad, contribuyendo a preservar el patrimonio vitícola extremeño.
Un espacio de cata donde el tiempo se detiene
La sala de catas de la bodega, rodeada de tinajas de barro, es un espacio donde tradición e innovación se encuentran. Un cuadro recuerda que “el sabor de lo pasado permanece en el recuerdo”, una frase que resume la filosofía de Juan Leandro Romero: elaborar vinos actuales con el alma de los que servía su abuelo.
Bodegas Romero encarna la esencia de la Ruta del Vino y Cava Ribera del Guadiana: un equilibrio entre memoria y vanguardia, entre paisaje y cultura, entre el hacer artesanal y la investigación constante. Una bodega que invita al visitante a descubrir la autenticidad del vino extremeño.